Historia de nuestro colegio

Una pequeña escuela con techo de palma

Casi como por azar, llegaron hasta este pueblo un grupo de pioneros audaces, traídos por los vientos alisios.

Fascinados, supieron de inmediato que se quedarían. En sus maletas, una buena dosis de entusiasmo, unas enormes ganas de comerse la vida, algún toque de locura… y junto a ellos, uno (o dos) pequeños niñitos/as, decididos a compartir esta hermosa aventura.

Estos aventureros no tenían intención de dejar a sus hijos perderse en este universo tan cómo que ofrece el Caribe. Tener los pies en la arena y el cabello rubio gracias al sol está bien en pequeñas dosis, ellos necesitaban un marco que les regulara, horarios y las bases del saber. En definitiva, necesitaban un colegio.

La solución la encontró rápidamente Josée y Anny, quienes, a fuerza de persuasión, convencieron a Françoise Barbarena, profesora en Grenoble, para que viniera a enseñar a Las Terrenas bajo la guía del CNED. Los hombres se encargaron de encontrar la pequeña cabaña ideal, situada en un terreno inutilizado frente al actual Lindo y en septiembre de 1986 tuvo lugar, para alegría de los pequeños y los grandes, la primera entrada al Ecole Français de Las Terrenas. Fue Anny, con el acuerdo de todos quien inaugura el pequeño establecimiento.

Leif, Mathieu y Virginie, Cantuta, Stefan, Aurélie y Felicité, el niño del Atlantis y Alison, todos de entre 5 y 6 años, inauguran la única clase. Joseph, el hijo de Michel, entre otros, se unirían al grupo pronto.

Las clases animadas y calurosas tenían lugar por las mañanas, de 8h a 12h.

Por las tardesm Rene Techer, antiguo entrenador del equipo de Francia de esquí, desbordaba ingenio para inculcarles la pasión por el deporte. Se acuerda con mucho humor de un tríatlon inolvidable. Salida a nado desde « las piedras » de Bonita hasta la playa de Bonita, bicicleta hasta el lugar en el que se sitúa el actual colegio y, por último, carrera a pie hasta el colegio de entonces. Fue Jojo (Joseph) quien salió vencedor.
El arte también formaba parte de las actividades de la tarde para todos los pequeños. Las clases de teatro de Minouche tenían mucho éxito y cada uno se implicaba de manera seria y rigurosa. Animaciones, Kermesses, salidas bucólicas…pero también trabajo escolar dirigido. La pequeña escuela acogía cada vez a más niños que con el paso de los años recolectaban días de felicidad.

En el pueblo, la escuela se desplazó hasta el Paseo (de ahí lo de terreno impreciso)
Lucille después Marco, Pedro, Seb, Yves y Ségolène, Yves y Cathy y otros se sentaron en el pupitre.

E S T R U C T U R A C I O N  Y  H O M O L O G A C I O N
El Colegio Francés Théodore Chasseriau– y sí, el impacto de la pequeña casita con techo de palma no se hizo esperar – ubicado en el pequeño pueblo de Las Terrenas vio llegar a más y más extranjeros, especialmente a franceses. Y, para darle un poco más de peso, parecía urgente estructurar un poco la pequeña escuela.

Un grupo de padres de alumnos muy activos, entre ellos Marie-Laurence Bohn y Gerard Prystasz (el actual consul honorario) tomaron las riendas de la situación.
Marie-Laurence, herudita y apasionada, da al colegio, con el acuerdo de todos, el nombre de Théodore Chasseriau (1819-1856), pintor romántico francés, nacido en el Limón.

A la entrada del año escolar de 1998, el Colegio Francés Théodore Chasseriau, tomó la forma de una asociación no lucrativa.

Su director era Gerard Prystasz.
40 alumnos, repartidos en 4 clases, desde prescolar hasta la 5ème, siguieron un año escolar sin problemas en sus nuevas clases, en el lugar en el que se encuentra la actual escuela.

La vida escolar se desarrollaba siempre de manera serena junto a un paisaje único.

Las carencias del CNED
Sin embargo, cada vez más, el CNED dejaba entrever ciertas carencias en el nivel educativo. A pesar de ser una herramienta cómoda, no puede adaptarse a un grupo de clases con niveles diferentes. Las fechas límites del envío de los deberes, rigurosas, son difíciles de seguir.

Además, las fechas de llegada de los documentos son aleatorias y el ritmo es difícil de atrapar.
Las nociones se trabajan y deben asimilarse, no se revisan obligatoriamente más tarde en el año escolar. El planning está cargado y no permite manejar otros proyectos. Muy rápido nos dimos cuenta de que solo los alumnos buenos y altamente motivados conseguían seguir el ritmo. El resto, teniendo dificultades en francés (familias no francófonas o mixtas), presentan problemas con las tareas ya que todo el seguimiento se realiza en francés.
Así mismo, contábamos con la imposibilidad de los padres no francófonos para ayudar a sus hijos en caso de absentismo prolongado del alumno.
En el caso del profesor, no se le permite ningún tipo de iniciativa. Pierde completamente su estatus de « persona de referencia » ya que las apreciaciones las realiza el CNED.

Hacia un colegio de reconocimiento oficial
En resumen, poco a poco, el colegio se orienta hacia una solicitud de homologación con el fin de solo los profesores bien formados puedan ofrecer las clases a los alumnos, especialmente en primaria. Esta homologación, se obtuvo en 2004 para la primaria (es decir, hasta el nivel CM2). El colegio está homologado por la Agencia para la Enseñanza del Francés en el Extranjero (A.E.F.E.) del Ministerio de Asuntos Extranjeros. Profesores titulares en disponibilidad son los encargados de impartir las clases, como en cualquier clase de primaria francesa.

Funcionamiento del colegio

Sin embargo, la homologación significa control también. El Colegio Francés está bajo el control de un inspector de la educación francesa asentado en México, que acude todos los años y que realiza visitas de inspección a las clases. Su función es básicamente la de ayudar pedagógicamente al conjunto de profesores y a la dirección. Como muestra de seriedad, la homologación podría retirarse si el colegio no cumple con las condiciones de enseñanza requeridas por la Educación Nacional Francesa.

HOY EN DÍA . . . .

El nuevo colegio
Si bien la pequeña escuela con techo de palma no ha perdido su encanto, a lo largo de los años, con el número cada vez mayor de alumnos, se volvió obsoleta. Era una evidencia, los edificios bucólicos, destinados en su origen al alquiler en temporada, no estaban adaptados a una enseñanza de calidad. Ya no respondían a los criterios exigidos por la Educación Nacional Francesa y las leyes dominicanas.

Tras numerosas reuniones, se tomó la decisión de comprar un terreno y de construir en él un nuevo edificio que acogería la nueva escuela.

Sobre el terreno
Tras una prospección minuciosa, se seleccionó un terreno plano de 4150 m2, idealmente situado en la periferia del pueblo, de acceso fácil para los alumnos, que llegan de diferentes direcciones. Este terreno, propiedad de un rico dominicano, se cedió a un precio excepcional.

La construcción
Es todo un reto hacer que una escuela sea funcional y acogedora con un presupuesto lo más ajustado posible. En enero de 2011, el centro acoge a alumnos desde prescolar hasta la 3ème. Se preveen 11 clases, así como una oficina de dirección, una oficina de secretaría, una sala de profesores, una sala de descanso para los pequeños, una clase de arte, una biblioteca, una sala de informática, un pequeño laboratorio, una sala de refuerzo, una cafetería, baños, duchas y un patio. Sin olvidar una pequeña casa que pueda acoger una pareja de dominicanos: el señor que se encarga del mantenimiento y la vigilancia y la mujer de la limpieza.

Numerosos arquitectos y constructores fueron consultados antes de poner fin al proyecto. El gabinete de arquitectos seleccionados y el constructor realizaron un gran trabajo. Sin adornos ostentosos en el nivel arquitectónico, la construcción, confiada a la ilustre empresa Bisono de Santo Domingo (Les Balcons de l’Atlantique, una referencia en Las Terrenas) se realizó en un solo nivel, en una sola planta y sin escaleras. La altura de 3,20 asegura una buena ventilación al conjunto. Se construyó así mismo un pequeño terreno polivalente de baloncesto, fútbol sala y balonmano.

Financiación
Como ya se había dicho con anterioridad, el colegio se autofinancia y la realización de un proyecto de tal calibre tiene su precio. El colegio pudo utilizar de su tesorería 22 200 euros. Un préstamo de 250 000 euros se acordó, bajo entrega de documentos muy detallados. Préstamo que vence en 15 años. El costo total fue 405 000 euros, con el mobiliario incluido, por lo que el préstamo está lejos de ayudar a resolver los problemas económicos…